domingo 14 de junio de 2009

La playa

Y aquí empieza mi parte del viaje en solitario, pues Stalin se quedó en Cuenca. Mientras iba en el autobús aproveché para dedicarme a la ardua tarea de elegir a que trozo de playa ir, porque la oferta de lugares es considerable, pero lo vi todo clarísimo cuando leí que era en la Isla de la Plata donde se podían ver los Piqueros patas azules ;p.
Para visitar este parque natural lo mejor es ir a Puerto López, un pueblito encantador con una gente encantadora, me pegué cuatro días allí como una reina. Gracias a la Lonely me alojé en el paraíso en la tierra, comunmente conocido entre los mortales como Hostería Mandala, aquí va una fotico de mi cabaña:

Estaba un poco alejada del pueblo, pero en 20 minutos andando estabas en el "centro", y es que hablar de centro en un pueblo tan pequeño no deja de tener su gracia.

Después de instalarme en mi cabaña me bajé a dar un paseo al pueblo, y ya nada más bajar a la playa me quedé flipada con lo que podéis ver en este vídeo:

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Los pescadores llegan con su pesca a la playa y descargan en camiones, como no están muy automatizados ;p, esta operación les lleva bastante tiempo, y durante todo este tiempo, las fragatas, que son esos pájaros que sobrevuelan a los pescadores, van robando parte de la pesca, y los pescadores no hacen absolutamente nada por evitarlo, es alucinante, normal que haya tantas... Y es que las fragatas no pueden pescar porque si se mojan ya no pueden nadar, así que su única forma de alimentarse es robar las presas que los demás capturan, ya sean hombres, piqueros o pelícanos.

Para el día siguiente contraté una excursión para ir a la Isla de la Plata, iba yo toda emocionada deseando ver Piqueros patas azules, así que cuando vimos el primero me paré a considerable distancia para no espantarlo y hacerle un millón de fotos, pero el guía no dejaba de decirme que me acercara más, así que fui acercándome y me quedé alucinada cuando me di cuenta que no nos tenían ningún miedo, el colega estaba empollando en mitad del camino y aunque parecía molesto por nuestra visita, sólo se quejaba si te acercabas a menos de un metro, y se quejaba enfadado, no asustado:


Lo mismo nos pasó con los enmascarados:

Ya con más repeto nos acercamos al albatros, que estaba también empollando, alucinante lo grande que es

Y estas son las fragatas, en la época de apareamiento a los machos se le pone el pecho rojo y se les hincha tanto que no pueden ni volar, pero por lo visto les compensa porque así consiguen ligar con las chicas del lugar ;)

Al día siguiente tocó paseo por la parte continental del parque, y al siguiente excursión de snorkle, ¡cómo mola!!!

Para ver de cerca los pelícanos tienes que acercarte por mar, uno de ellos me costó un elegante trago de agua mientras hacía snorkel, pues me quedé tan alucinada mirándolo que fui levantando la cabeza hasta que me entró agua por el tubo... no comments ;p

domingo 7 de junio de 2009

La sierra - Parte 2

Después de la mini-incursión en la selva, volvimos hacia la sierra. La primera parada fue Baños, un sitio super chulo, cogimos un taxi que nos llevó de paseo por los sitios más turísticos del pueblo.
Para empezar bien el día, el taxista nos paró en un puente en la carretera donde tenían montado un chiringuito de puenting, ¡con las ganas que tenía yo de hacer! Así que, aquí tenéis mi primera experiencia con el puenting:

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La verdad es que es un momento, porque en cuanto te pega el tirón la cuerda ya sabes que no te has matado ;p, pero el subidón de adrenalina es alucinante, yo me pegué dos días sin para de sonreir después de probarlo, altamente recomendable :D.
Y aunque las fotos no consigan plasmar lo que ven los ojos, seguiremos intentándolo:

El Pailo del diablo es una cascada bastante escondida, hay que andar un poquillo para verla, pero se lo han currado para que puedas subir casi hasta arriba del todo por detrás:

Al día siguiente salimos hacia Alausí, allí han recuperado un tramo del antiguo ferrocarril que cruzaba el país para uso turístico, y la verdad es que merece la pena. Los ecuatorianos están súper orgullosos de su ferrocarril, y es que para la época en que se hizo era todo un reto cubrir un recorrido tan abrupto. Al tramo que nosotros hicimos le llaman La Nariz del Diablo, por la forma de la montaña, y tiene un desnivel bastante elegante, para salvarlo lo que hicieron fue un recorrido en zig zag, donde el tren va marcha alante y marcha atrás, a ver si os hacéis una idea con las foticos:

Desafortunadamente ya no dejan hacer el trayecto subidos en el techo de los vagones porque el año pasado se mató un turista y ya sabéis como funciona esto...



Aunque oigas/leais lo contrario, ir en el tren no da nada de cague, va como a 2km/h.

Y bueno, después del paseillo en tren, altamente recomendable también, cogimos el autobus para Cuenca, donde vive Stalin, allí poco turismo, la verdad, juerga por la noche, eso sí, los amigos de Stalin súper majos, al día siguiente paseo por la ciudad y ya autobús hacia la playa. Eso sí, Cuenca, al contrario que Quito, si que me pareció una ciudad muy chula

La Selva

Después de 3 días en Quito, Stalin y yo cogimos el autobús para adentrarnos en la selva, yo flipé ya en la estación de autobuses, aquello parecía un mercado, pero mucho peor que el rastro, y es que los vendedores van recorriendo la estación sin parar de gritar el destino de sus autobuses una y otra vez. Los autobuses son la caña, en alguno ni siquiera cabía de pie, bien dice la lonely que si el viajero se aburre, que se dedique a mirar como tiene el autobusero de turno decorado el espacio reservado al conductor, y es que flipas, a modo de ejemplo, observar el retrovisor de este:

Además, para amenizar el viaje, continuamente van subiendo vendedores al autobús que por supuesto no paran de anunciar sus productos, repitiendo mil veces lo mismo. Y por supuesto, la radio a tope con bachatas toooodo el viaje.



En fin, a medio día llegamos a Tena, un pueblito en mitad de la selva, donde tienen un parque amazónico, que no deja de ser eso también, un parque, para ver la selva realmente tienes que pillarte una excursión, pero como iba sin vacunar no me lo recomendaron, así que me quedé con las ganas de entrar en la selva :(, para la próxima vez no se me escapa. Aquí va una foto del río que pasa por Tena

miércoles 3 de junio de 2009

La sierra - Parte 1

Cuando llegué a Quito me esperaban en el aeropuerto Nieves, su jefe Jorge y Stalin, ellos estaban en viaje de negocios, pero Nieves me acogió en su habitación del hotel y pudimos dar algún paseo juntos los primero días.

Sin ánimo de ofender a nadie, Quito no vale para nada la pena, es una ciudad bastante gris con cuatro iglesias que no aportan nada, por mucho que digan que hay que verlas porque son de estilo quiteño. Por el contrario, cerca de Quito hay sitios que valen bastante la pena.
















El primer día acompañé a mis “anfitriones” en su búsqueda de lugares con viento, fuimos hacia el Norte y ese mismo día empecé a comprobar que Ecuador merece mucho la pena, la vegetación tan abundante y el relieve tan abrupto se combinan para dar unos paisajes de infarto.
Las últimas horas del día las aprovechamos para visitar un par de mercados típicos, el de cuero de Cotacachi y el de artesanías de Otavalo. Altamente recomendable visitar estos pueblos al final del viaje, es de los pocos sitios donde merece la pena comprar cosas, ideales para comprar los regalos.

Mientras Nieves y Jorge levantaban el país, Stalin y yo perdimos la mañana del segundo día visitando Quito y, por la tarde, nos reunimos con ellos para coger el telefériQo que te lleva a Cruz Loma, a 4.100 metros de altura, desde donde empieza una ruta que te lleva a la cima del volcán Rucu Pichincha a 4.680 metros de altura.

Nada más salir del teleférico nos dimos al té de coca, remedio casero para el mal de altura, y es que realmente se notaba la altitud, al menos yo tenía la cabeza bastante embotada, pero nada comparado con cómo se me pusieron los pulmones cuando empezamos a andar, parecía que me hubiera fumado dos paquetes de tabaco seguidos, apenas pudimos dar un paseo de un par de horitas, ya decía la Lonely que para hacer esta excursión primero había que aclimatarse a la altura….




El tercer día en Quito lo aprovechamos para ir a “la mitad del mundo”, tienen dos museos allí, Stalin y yo fuimos al que es una especie de museo de las ciencias, mucho más divertido, donde va a parar!!



El museo tiene cabañas de las distintas tribus que habitaban originalmente la zona, y te explican cómo vivían por allí antes de que llegaran los incas.
También y por supuesto, como no podía ser de otra manera en la mitad del mundo, tienen pintada en el suelo la línea del Ecuador, como dice el letrero, “calculada con GPS”.
Allí los relojes solares tienen dos caras, pero a parte de eso, funcionan como cualquier otro y ya los usaban los indígenas, solo que sin números, simplemente marcaban amanecer, mediodíay anochecer.




Uno de los juegos del museo consiste en retarte a colocar un huevo en equilibrio encima de la cabeza de un clavo, tal cual lo veis en la foto, parece ser que la línea del Ecuador es el sitio donde más fácil resulta hacer esto, ya que las fuerzas de Coriolis no hacen girar el líquido dentro del huevo.











Pero lo que mejor ilustra el tema de la fuerza de Coriolis son estos vídeos que a mi personalmente no dejan de sorprenderme.
El primero muestra como cae el agua en un sumidero justo en el Ecuador, el segundo al Sur, y el tercero al Norte:

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Un sitio muy divertido el Inti Ñam :D


Después de esto, intentamos ver el Pululahua, que es el cráter de un volcán enorme reconvertido en pueblo y tierras de cultivo muy fértiles, pero había una niebla súper densa y no pudimos :(, más suerte tuvimos con una excursión a un bosque nublado "El Pahuma" una pasada de sitio, altamente recomendable colocarse a los pies de la cascada, cerrar los ojos y respirar hondo.







En el principio

Cuando empecé a preparar el viaja a Ecuador no tenía ni idea de qué había allí, así que hice lo típico en estos casos: comprarme la lonely planet.

Ya sabéis como es la lonely, fotos las justas, pero inevitablemente yo es lo primero que miro, y en esta ocasión no iba a ser de otra manera. Así que la abro y allí estaba, el Piquero patas azules, fue amor a primera vista.

Ecuador es un país bastante pequeño, como la mitad que España, pero los Andes, que lo atraviesan de norte a sur, consiguen que tenga tres regiones completamente diferentes: la sierra, la Amazonía y la costa. Por supuesto, a parte de esto tienen las Galápagos, que deben ser la bomba, pero que yo no he tenido el placer de visitar, otra vez será.