Sin ánimo de ofender a nadie, Quito no vale para nada la pena, es una ciudad bastante gris con cuatro iglesias que no aportan nada, por mucho que digan que hay que verlas porque son de estilo quiteño. Por el contrario, cerca de Quito hay sitios que valen bastante la pena.
Las últimas horas del día las aprovechamos para visitar un par de mercados típicos, el de cuero de Cotacachi y el de artesanías de Otavalo. Altamente recomendable visitar estos pueblos al final del viaje, es de los pocos sitios donde merece la pena comprar cosas, ideales para comprar los regalos.
Mientras Nieves y Jorge levantaban el país, Stalin y yo perdimos la mañana del segundo día visitando Quito y, por la tarde, nos reunimos con ellos para coger el telefériQo que te lleva a Cruz Loma, a 4.100 metros de altura, desde donde empieza una ruta que te lleva a la cima del volcán Rucu Pichincha a 4.680 metros de altura.
Nada más salir del teleférico nos dimos al té de coca, remedio casero para el mal de altura, y es que realmente se notaba la altitud, al menos yo tenía la cabeza bastante embotada, pero nada comparado con cómo se me pusieron los pulmones cuando empezamos a andar, parecía que me hubiera fumado dos paquetes de tabaco seguidos, apenas pudimos dar un paseo de un par de horitas, ya decía la Lonely que para hacer esta excursión primero había que aclimatarse a la altura….
El tercer día en Quito lo aprovechamos para ir a “la mitad del mundo”, tienen dos museos allí, Stalin y yo fuimos al que es una especie de museo de las ciencias, mucho más divertido, donde va a parar!!
El museo tiene cabañas de las distintas tribus que habitaban originalmente la zona, y te explican cómo vivían por allí antes de que llegaran los incas.
También y por supuesto, como no podía ser de otra manera en la mitad del mundo, tienen pintada en el suelo la línea del Ecuador, como dice el letrero, “calculada con GPS”.
Allí los relojes solares tienen dos caras, pero a parte de eso, funcionan como cualquier otro y ya los usaban los indígenas, solo que sin números, simplemente marcaban amanecer, mediodíay anochecer.
Uno de los juegos del museo consiste en retarte a colocar un huevo en equilibrio encima de la cabeza de un clavo, tal cual lo veis en la foto, parece ser que la línea del Ecuador es el sitio donde más fácil resulta hacer esto, ya que las fuerzas de Coriolis no hacen girar el líquido dentro del huevo.Pero lo que mejor ilustra el tema de la fuerza de Coriolis son estos vídeos que a mi personalmente no dejan de sorprenderme.
El primero muestra como cae el agua en un sumidero justo en el Ecuador, el segundo al Sur, y el tercero al Norte:
Un sitio muy divertido el Inti Ñam :D

Después de esto, intentamos ver el Pululahua, que es el cráter de un volcán enorme reconvertido en pueblo y tierras de cultivo muy fértiles, pero había una niebla súper densa y no pudimos :(, más suerte tuvimos con una excursión a un bosque nublado "El Pahuma" una pasada de sitio, altamente recomendable colocarse a los pies de la cascada, cerrar los ojos y respirar hondo.


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