Para empezar bien el día, el taxista nos paró en un puente en la carretera donde tenían montado un chiringuito de puenting, ¡con las ganas que tenía yo de hacer! Así que, aquí tenéis mi primera experiencia con el puenting:

El Pailo del diablo es una cascada bastante escondida, hay que andar un poquillo para verla, pero se lo han currado para que puedas subir casi hasta arriba del todo por detrás:
Al día siguiente salimos hacia Alausí, allí han recuperado un tramo del antiguo ferrocarril que cruzaba el país para uso turístico, y la verdad es que merece la pena. Los ecuatorianos están súper orgullosos de su ferrocarril, y es que para la época en que se hizo era todo un reto cubrir un recorrido tan abrupto. Al tramo que nosotros hicimos le llaman La Nariz del Diablo, por la forma de la montaña, y tiene un desnivel bastante elegante, para salvarlo lo que hicieron fue un recorrido en zig zag, donde el tren va marcha alante y marcha atrás, a ver si os hacéis una idea con las foticos:
Desafortunadamente ya no dejan hacer el trayecto subidos en el techo de los vagones porque el año pasado se mató un turista y ya sabéis como funciona esto...


Aunque oigas/leais lo contrario, ir en el tren no da nada de cague, va como a 2km/h.
Y bueno, después del paseillo en tren, altamente recomendable también, cogimos el autobus para Cuenca, donde vive Stalin, allí poco turismo, la verdad, juerga por la noche, eso sí, los amigos de Stalin súper majos, al día siguiente paseo por la ciudad y ya autobús hacia la playa. Eso sí, Cuenca, al contrario que Quito, si que me pareció una ciudad muy chula
Anda con Sandra la blogera aventurera!! Una buena manera de relatar tus vacaciones sips!. Unas paisajes increíbles no? Qué virgen se ve todo...
ResponderSuprimirEl puenting una experiencia que te pone las pilas eh? Yo hice hace años y siempre recordaré esos segundos tensos antes de saltar y el tirón que me dio al llegar abajo!! Jejeje.
Besotes!
Luis Val